Las sillas de autor se volvieron a ganar un espacio
Febrero 2015 - Con unos cojines, un buen tapete y una Chaise Lounge o una Eames, entre otras, se puede lograr una decoración de lujo. A continuación, las sillas con sello propio que han hecho historia en el mundo.
La elegancia de Mademoiselle
Este diseño de Philippe Starck combina la ligereza de la estructura lineal de policarbonato con la comodidad del suave asiento. Ideal para espacios limitados porque es de espaldar bajo. La estructura está disponible en transparente o en negro brillante. Su más conocida presentación es la de patas transparentes con el tejido capitoneado de flores al damasco. Se ve bien tanto sola para un rincón, como gemela en una sala o incluso para armar un comedor completo.
La silla de los hermanos Eames
Un diseño, tres opciones: con o sin brazos o mecedora. Esta silla partió de la llamada Eames Plastic Chair, una propuesta de los hermanos Charles y Ray Eames para el Museo de Arte Moderno de Nueva York y fue la primera silla de fabricación industrial en plástico. La carcasa del asiento es de polipropileno teñido, sin acolchado y base en madera con travesaños de acero tubular. Ideas para ubicarla: en estudios, sin brazos; en salas, como mecedora. Una sugerencia puede ser integrarlas en un comedor donde las cabeceras tengan brazos y las del centro, no.
Barcelona: una obra de arte
Según los expertos fue inspirada en las sillas plegables y los apoyapiés en forma de equis de los faraones romanos, fue diseñada por Ludwig Mies van der Rohe y su compañera Lilly Reich. Hoy se produce en dos tipos de acero diferentes, en variados cueros y su proceso de fabricación es principalmente manual. Destaca en un recibidor o como pieza en una sala, la Barcelona dará un sutil halo de elegancia a cualquier recinto. Todo está a la vista: el almohadón de asiento y respaldo se destacan claramente.
Wassily, el diseño de Marcel Breuer
También conocida como el Modelo B3, es una silla de tubo de acero que combina su facilidad de producción con la flexibilidad del material. El asiento y el respaldo se pueden conseguir en cuero, lona o tela. Es un diseño simple, pero elegante que dotará de personalidad, salas, estudios y hasta oficinas.
Chaise Lounge Le Corbusier
Si la idea es entrar pisando fuerte al almacén pregunte por este nombre: LC4, más conocida como Chaise Lounge, que es un diseño radical conocido también como “hamaca LC4”. Es una silla reclinable con una base de apoyo desmontable y un marco de curvas. Su estructura es de acero cromado y el cuerpo del asiento se presenta tapizado en piel o cuero. Se destaca porque el asiento también cuenta con un cojín de cuero cilíndrico en la parte superior que permite el apoyo de la cabeza. Otra ventaja: la estructura es ajustable, así que puede usarse como una gran mesa de lectura; y para lucirlo bien, se aconseja tener un espacio generoso. Puede ser incluida, sin problema, en una habitación.
Sección Vivienda EL TIEMPO / Natalia Colmenares